lunes, 3 de noviembre de 2008

Paludismo

¿Qué es?

Se trata de una infección por un parásito del tipo protozoo llamado plasmodium. Existen más de 100 especies de plasmodios que presentarán unas características similares y otras diferentes entre sí.

En España se recogen entre 200 y 230 casos anuales de paludismo. Se estima que existen cerca de 300 millones de casos cada año. En todo el mundo las muertes al año se sitúan en alrededor de los 2,5 a 3 millones de personas, la gran mayoría corresponden al continente africano y el resto a la India, Sri Lanka y Brasil.

¿Cómo se produce?

La infección se produce a través de una especie concreta de mosquito denominado Anopheles. Así la aparición de la enfermedad en los distintos lugares del mundo va a ir ligada a la relación entre el mosquito y el parásito.

El mosquito llevará en sí una forma evolutiva del parásito que tras la picadura en el humano será inoculada en el torrente sanguíneo. Posteriormente el protozoo pasará a las células del hígado de forma que se introducirá en ellas donde pasaran a una forma evolutiva más madura. Esta fase podrá ser más larga o más rápida en función del subtipo de plasmodium que sea. Posteriormente el parásito pasará de nuevo a la sangre invadiendo los propios glóbulos rojos de la sangre donde tras 48-72h de maduración salen de nuevo de los glóbulos rojos destruyéndolos. Algún subtipo de plasmodium produce en ocasiones la adhesión de los glóbulos rojos a las paredes de los vasos produciendo obstrucciones en el paso de la sangre y fenómenos de falta de riego en órganos como el corazón o el cerebro.

Se conocen casos de transmisión congénita y por transfusión sanguínea o el uso de agujas contaminadas.

Sintomatología

El período de incubación de la enfermedad varía entre 8 y 30 días. En todas las especies de plasmodium, la sintomatología está caracterizada por la clásica crisis febril palúdica que consiste en un cuadro que comienza con unas horas de malestar general, dolor de cabeza y molestias musculares, para posteriormente aparecer escalofríos con intensa sensación de frío, que requiere cubrirse con abundante ropa, coincidiendo cuando los parásitos rompen los glóbulos rojos y escapan hacia la sangre. Tras este periodo que dura de 15 a 60 minutos, aparece el período febril, con enrojecimiento facial, piel seca y elevación de la temperatura que pueden alcanzar hasta los 41 °C. Este episodio suele durar 2-6 h y durante esta fase es posible que los parásitos invadan otros glóbulos rojos. El tercer período se caracteriza por gran sudación, descenso de la temperatura, abatimiento y somnolencia. Este período suele durar 2-4 h. Esta sintomatología se repetirá por ciclos de 48-72 horas según el subtipo de plasmodium.

El paciente podrá presentar síntomas más inespecíficos derivados de la anemia producida por la destrucción de glóbulos rojos, así podrá presentar síntomas como cansancio, palidez, taquicardia, coloración amarillenta de la piel entre otros. En la exploración física se evidenciarán agrandamiento del bazo y del hígado.

Existe un tipo de plasmodium muy agresivo denominado Plasmodium falciparum que con frecuencia produce complicaciones en otros órganos, en muchas ocasiones debidas a un fenómeno de falta de riego. Así puede producir alteraciones a nivel cerebral, del riñón, alteraciones de la coagulación, bajo azúcar en la sangre, entre otros.

Diagnóstico

El diagnóstico se confirma mediante la visualización al microscopio de los parásitos dentro de los glóbulos rojos mediante diferentes técnicas. La más usada es la denominada como Gota gruesa, que consiste en obtener una muestra de sangre y analizarla al microscopio y permite conocer si existe infección malárica aunque no es capaz de diferenciar el subtipo. Para ello será necesaria una extensión de sangre teñida con diferentes colorantes y llevar a cabo un estudio microscópico más detenido.

Existen kits para el diagnóstico rápido de paludismo con bastante fiabilidad, sin embargo no distinguen bien el tipo de plasmodium y además suele ser casi siempre para detectar el subtipo Falciparum.

Se investigan otros procedimientos como la detección mediante técnicas de ingeniería genética del material del genoma del parásito, sin embargo este resulta un sistema poco económico.

En un análisis de sangre rutinario podremos encontrar un recuento de glóbulos rojos disminuido, y en ocasiones un aumento de glóbulos blancos. Aparecerá elevación de los niveles de LDH y Bilirrubina.

Tratamiento

La malaria por Falciparum siempre requerirá hospitalización. En general el tratamiento va a depender básicamente del área geográfica donde se ha producido la infección, dado que existirán regiones resistentes a unos tratamientos.

Normalmente, la cloroquina es el fármaco utilizado con más frecuencia, aunque no debe de emplearse en niños, ya que puede ocasionar efectos secundarios importantes, especialmente a nivel de la visión. Sin embargo en caso de infecciones resistentes a la cloroquina, se suministrará la quinidina o quinina que debe de utilizarse con precaución por sus efectos tóxicos, o la combinación de pirimetamina y sulfadoxina. Otro fármaco útil es la mefloquina, el cual tiene mínimos efectos secundarios y es efectivo frente a las cepas de Plasmodium Falciparum resistentes a la cloroquina.

Para prevenir recaídas de la enfermedad se utiliza fosfato de primaquina que además es especialmente útil para aquellos subtipos de plasmodium que tienen tendencia a permanecer latentes en el hígado, donde el resto de tratamientos tienen menos efectividad.

Medidas preventivas

Las medidas preventivas se van a basar en evitar la picadura del mosquito y la administración de fármacos antiparasitarios.

En general en las regiones del mundo donde existe paludismo la población puede haber desarrollado inmunidad frente a la infección, por ello será en aquellos visitantes procedentes de zonas sin malaria en los que la enfermedad se trasmitirá con más frecuencia. Por ello se recomienda el uso de fármacos antipalúdicos a aquellas personas que van a viajar a zonas con malaria. Se debe consultar con tiempo a su médico con el fin de comenzar el tratamiento 2 semanas antes de llevar a cabo el viaje e incluso mantener el tratamiento hasta 4 semanas después.

El tratamiento farmacológico empleado dependerá del área geográfica del viaje y la resistencia o no a cloroquina. En general el tratamiento incluirá los siguientes fármacos: mefloquina, atovaquona/Proguanil y doxiciclina.

Sin embargo las personas que reciben medicamentos contra el paludismo pueden infectarse. Por lo tanto, se debe evitar la picadura del mosquito usando mallas en las ventanas, repelentes contra insectos y prendas de vestir que cubran completamente manos y piernas

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