El 7 de agosto de 1996 murieron 87 personas y 183 resultaron heridas como consecuencia de una riada sufrida por el camping Las Nieves , a un kilómetro escaso aguas abajo de Biescas, Huesca (Aragón).
El camping estaba situado sobre el cono de deyección del barranco de Arás justo antes de su desembocadura en el río Gállego, a pesar de lo cual se permitió su construcción al suponerse suficiente el encauzamiento del final del riachuelo en un canal con cascadas escalonadas.
Sin embargo ese fatídico día se produjo una gran tormenta en la cabecera del barranco, con precipitaciones que los técnicos sitúan en casi 100 litros por metro cuadrado en sólo 10 minutos, lo que se supone agravado por algún embalsamiento espontáneo producido por la acumulación de troncos y ramas, que se deshizo en un momento concreto dando lugar a una auténtica pared de agua que bajó por el barranco cargado de troncos y rocas para arrasar el camping sin respetar el pequeño canal que la mano del hombre le había preparado al agua. La avalancha se calcula en unos 500 metros cúbicos por segundo de agua cargada con 13.000 toneladas de roca y madera.
Así pues, se trata de un fenómeno natural que se convirtió en desastre debido a la intervención humana. Se sabe positivamente que estos fenómenos ocurren y, de hecho, los propios conos de deyección son prueba de ello. La estadística puede fijar en cientos o miles de años la probabilidad de que ocurra y los humanos pueden minimizar este riesgo o pensar en infraestructuras que los eviten, pero esto es realmente asumir cierto número de víctimas humanas cada cierto tiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario