martes, 29 de abril de 2008

TORRENTES DE AGUA

Los torrentes son cauces cortos que llevan agua de manera esporádica. Su actividad es generalmente estacional y está relacionada con el deshielo, con la lluvia o con una combinación de ambos. En los torrentes se distinguen tres partes: la cuenca de recepción, el canal de desagüe y el cono de deyección.

La cuenca de recepción es la zona alta del torrente. Tiene forma de abanico, y en ella se reúnen las aguas de arroyada. Es una zona de gran pendiente, por la que el agua transcurre con gran violencia arrastrando materiales. Por tanto, en la cuenca de recepción se produce una intensa acción erosiva.

El canal de desagüe es el cauce por donde circulan el agua y los materiales anteriores, profundizando el valle. Los grandes fragmentos rocosos, arrastrados por torbellinos de agua, producen en el fondo del cauce un efecto de torno, que origina oquedades. Estas, según su tamaño, se llaman ollas, pilancones y marmitas de gigante.

El cono de deyección es la desembocadura del torrente en el valle. Allí se depositan todos los materiales, configurando una masa de forma cónica, constituida por fragmentos de distintos tamaños no seleccionados: gravas, arena, arcillas... Los cantos son angulosos, ya que, por el corto desplazamiento, no se han podido redondear.

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